El marco laboral mexicano se encuentra en un momento de transformación profunda. La reforma constitucional al Artículo 123, que reduce la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales, marca un antes y un después en la forma en que las empresas organizan su operación, gestionan el tiempo de trabajo y demuestran cumplimiento ante la autoridad.
Este cambio no ocurre de manera aislada. Llega acompañado de un endurecimiento en la fiscalización por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), que ha dejado claro que la reducción de la jornada solo será viable si las organizaciones pueden demostrar, con evidencia clara y verificable, cómo se gestiona el tiempo laboral de sus colaboradores.
En este nuevo escenario, conceptos que durante años se trataron como operativos o administrativos —como el control de asistencia— se convierten en elementos estratégicos. Al mismo tiempo, la productividad deja de ser un indicador aspiracional para transformarse en una variable crítica de sostenibilidad empresarial.
¿En qué consiste la reforma al Artículo 123?
La reforma al Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece una reducción progresiva de la jornada laboral semanal, pasando del esquema tradicional de 48 horas a un máximo de 40 horas.
Este cambio responde a una tendencia internacional que busca mejorar el equilibrio entre vida personal y trabajo, al tiempo que impulsa modelos más eficientes y sostenibles de organización laboral.
Sin embargo, al tratarse de una reforma constitucional, su alcance es amplio y obligatorio. No se trata de una recomendación ni de una política optativa: una vez implementada, ningún contrato individual o colectivo podrá estar por encima de este nuevo límite.
Para las empresas, esto implica una revisión profunda de:
- Horarios y turnos
- Esquemas de cobertura operativa
- Gestión de horas extra
- Procesos administrativos y de nómina
- Mecanismos de control y registro de jornada
Implementación gradual: un reto operativo sostenido en el tiempo
A diferencia de otros cambios regulatorios, la reducción de la jornada laboral se plantea bajo un esquema de implementación gradual, con el objetivo de permitir que las organizaciones se adapten sin generar disrupciones inmediatas en la economía.
Este enfoque gradual, aunque positivo desde el punto de vista macroeconómico, introduce una complejidad operativa significativa para las áreas de Recursos Humanos, Finanzas y Operaciones.
Durante varios años coexistirán distintos límites de jornada, reglas de horas extra y esquemas de descanso, lo que obliga a las empresas a:
- Ajustar parámetros año con año
- Mantener trazabilidad histórica de los registros
- Evitar errores de cálculo o interpretación
- Estar preparadas para auditorías en cualquier momento
En este contexto, la improvisación deja de ser una opción. La gestión manual o fragmentada del tiempo laboral incrementa exponencialmente el riesgo de incumplimiento.
La STPS y el nuevo enfoque de fiscalización
La reducción de la jornada laboral no tendría impacto real sin mecanismos de verificación. Por ello, la STPS ha avanzado hacia un modelo de fiscalización más activo, técnico y basado en evidencia.
Uno de los ejes centrales de este nuevo enfoque es la exigencia de un registro confiable de la jornada laboral, que permita comprobar:
- Horas de entrada y salida
- Distribución del tiempo trabajado
- Gestión de descansos
- Control de horas extra
- Consistencia entre asistencia y pagos
En este nuevo entorno, formatos manuales, hojas de cálculo o registros fácilmente modificables pierden validez probatoria. Ante una inspección, la empresa debe ser capaz de presentar información clara, consistente y trazable.
Esto convierte al control de asistencia en algo más que un registro operativo: pasa a ser un mecanismo de protección legal y patrimonial.
Reducción de jornada y presión sobre la productividad
La reducción de la jornada laboral introduce una tensión natural en la operación diaria de las empresas:
- Menos horas disponibles
- Metas que se mantienen
- Mayor presión sobre resultados
- Incremento en el costo por hora trabajada
En términos prácticos, esto obliga a replantear una pregunta clave:
¿Cómo asegurar que cada hora trabajada aporte valor real a la organización?
Aquí es donde la productividad adquiere un nuevo significado. Ya no se trata únicamente de cumplir horarios, sino de aprovechar mejor el tiempo disponible, eliminar ineficiencias y alinear el esfuerzo diario con los objetivos del negocio.
El límite del control de asistencia tradicional
Históricamente, el control de asistencia se enfocó en responder una sola pregunta:
“¿El colaborador estuvo presente?”
Sin embargo, en el contexto de la jornada de 40 horas, esta visión resulta insuficiente. Saber que alguien estuvo conectado o marcó entrada no explica:
- Cómo se utilizó el tiempo
- Qué actividades se realizaron
- Dónde se concentran los cuellos de botella
- Qué procesos consumen más recursos de los necesarios
Seguir gestionando el tiempo laboral únicamente desde la presencia implica perder visibilidad crítica justo cuando el margen de error es más pequeño que nunca.
Control de asistencia y productividad: dos caras de la misma moneda
La verdadera transformación ocurre cuando el control de asistencia se integra con la medición de productividad. Juntos, permiten a las empresas obtener una mirada global del desempeño real, sin caer en prácticas invasivas ni punitivas.
Un enfoque moderno combina:
- Registro preciso de horas trabajadas
- Visibilidad del uso del tiempo durante la jornada
- Análisis de patrones de actividad
- Identificación de oportunidades de mejora
- Información confiable para la toma de decisiones
Este enfoque no busca presionar ni sancionar, sino optimizar procesos, equilibrar cargas de trabajo y proteger la operación.
El rol del software de Recursos Humanos en la nueva jornada laboral
Frente a este escenario, las empresas necesitan algo más que herramientas aisladas. Requieren un software de Recursos Humanos integral, capaz de centralizar información y ofrecer una visión completa del capital humano.
Un sistema moderno de RRHH permite:
- Unificar control de asistencia, horarios y turnos
- Integrar incidencias y pre-nómina
- Visualizar el tiempo trabajado de forma estructurada
- Analizar cómo se distribuye la actividad durante la jornada
- Generar reportes confiables ante auditorías
Más importante aún, este tipo de plataforma ofrece contexto, evitando interpretaciones erróneas o decisiones basadas en información incompleta.
Visibilidad para mejorar, no para vigilar
Es fundamental aclarar un punto clave: visibilidad no es sinónimo de vigilancia.
En el marco de la reforma laboral, la visibilidad del tiempo y la actividad tiene un objetivo claro:
- Mejorar la organización del trabajo
- Ajustar procesos a la nueva realidad de 40 horas
- Proteger a la empresa ante riesgos legales
- Asegurar esquemas de trabajo más justos y sostenibles
Cuando se implementa correctamente, la tecnología se convierte en un aliado tanto para la empresa como para el colaborador, ya que permite:
- Reconocer esfuerzos reales
- Evitar sobrecargas
- Prevenir desgaste operativo
- Fomentar la autogestión
Productividad como eje de competitividad empresarial
En un entorno donde el tiempo disponible se reduce, la productividad se vuelve un factor diferenciador. Las organizaciones que logren adaptarse más rápido, con información clara y procesos bien definidos, estarán mejor posicionadas para:
- Cumplir con la normativa
- Mantener niveles de servicio
- Controlar costos
- Sostener su crecimiento
La reforma al Artículo 123 no penaliza a las empresas; premia a las que están preparadas.
Prepararse hoy para evitar riesgos mañana
Esperar a que la reforma esté completamente implementada para actuar es una estrategia de alto riesgo. La experiencia demuestra que los cambios regulatorios suelen venir acompañados de periodos de ajuste, interpretaciones y fiscalización progresiva.
Contar desde ahora con tecnologías que permitan:
- Registrar correctamente la jornada
- Analizar el uso del tiempo
- Integrar asistencia y productividad
- Generar evidencia confiable no solo reduce riesgos, sino que brinda una ventaja competitiva clara.
Conclusión: una oportunidad para modernizar la gestión del trabajo
La reducción de la jornada laboral a 40 horas no debe entenderse únicamente como una obligación legal. Es, sobre todo, una oportunidad para modernizar la gestión del capital humano, profesionalizar procesos y construir organizaciones más eficientes y resilientes.
El control de asistencia y la productividad dejan de ser temas operativos para convertirse en imperativos estratégicos. Las empresas que adopten una visión integral, apoyada en tecnología, estarán mejor preparadas para enfrentar auditorías, optimizar su operación y acompañar a sus colaboradores en esta nueva etapa del mundo laboral en México.
Contáctanos para recibir asesoría sobre cómo implementar tecnologías de control de asistencia y productividad que te ayuden a adaptarte a la reforma de la jornada laboral de 40 horas y reducir riesgos ante auditorías de la STPS.





0 Comments